Artículos Publicados


DANIA FLEITES Y SU OBRA

DE RESTAURACIÓN SOCIOCULTURAL


Lázaro Chávez Armenteros


Si bien la plástica cubana de la década de los ochenta estuvo caracterizada en sus inicios por la explosión del conceptualismo y del papel rector de algunas instituciones culturales; a finales de ella la postura legitimadora que ofrecían estas instituciones se rompe por la existencia de discursos artísticos que enfocaban problemáticas de carácter ideológico, como el eminente derrumbe del campo socialista, con situaciones concretas dentro del acontecer nacional: la reinterpretación de nuestros héroes, la utilización de símbolos patrios y otras posturas. De modo que el discurso plástico de este momento sirvió de plataforma de denuncia y crítica. Y por ello, se produce una aguda ola de censura, que impulsa a un destacado grupo de creadores a abandonar el país.

Este éxodo de artistas fue un hecho que alarmó a muchos. ¿Qué sucedería con la plástica cubana, que se producía en la isla?. Esta y otras interrogantes formaban parte de las inquietudes de los intelectuales que estudiábamos en ese momento esta disciplina. Pero la nueva generación de artistas, la de los noventa, supo imponerse y esgrimir un discurso que sin perder su carga conceptual se propone una mejor factura -vista ésta desde las formas tradicionales- fenómeno que se conoce como tecnicismo o retorno al oficio.

Lo sutil, lo enmascarado, lo irónico y lo travestido forman parte de estas nuevas propuestas. Por ello el arte actual, que aparentemente es solo contemplativo, es en extremo intelectual.

En esta corriente de verdades disfrazadas, ocultas y matizadas se inserta la obra de Dania Fleites; esta joven artista comienza trabajando un proyecto de trabajo comunitario titulado La Casa del Sol, el mismo constituía un ejercicio de búsqueda del propio ser humano, de su fe -no religiosa-, perdida o extraviada en algún momento de su vida, con el único objetivo de alcanzar el amor por uno mismo, no desde una postura hedonista, sino, desde un rol significativo para el desenvolvimiento del propio ser humano.

Refiriéndose a este proyecto la esteta y crítica de arte Lupe Alvarez afirmaba: La veta antropológica asomó muy temprano en la obra de Dania. Todavía fresco los intentos ochentianos de recuperar para el arte un lugar en la experiencia vital, ella fundó junto a Juan Miranda un proyecto de trabajo comunitario muy cercano a las prácticas de compensación y ascensión espiritual de vocación religiosas. Dejando a un lado aspiraciones de definirse en el espacio social del ARTE, apelo a recursos de mayor eficacia comunicativa para lograr involucrarse de manera directa a la labor de mejoramiento humano... 1

Después de la culminación de este proyecto, Dania se plantea la necesidad de reflejar y plasmar todas estas inquietudes existenciales en soportes tradicionales del arte, lo hace a través del dibujo y el grabado. En ellos ha volcado su caudal de preocupaciones y reflexiones, un mundo interior profundo y tenaz, estrechamente vinculado con el acontecer de la sociedad que le ha tocado vivir. Encontramos también ese gusto por la fantasmagoría y la irreverencia del absurdo surrealista. La exquisitez de una factura impecable desde el principio hasta el final de cada composición; en cada una de sus obras encontramos varias historias, reales o irreales, posible o imaginables; empero siempre como un compendio de verdades tangibles en el ser humano y, de una sociedad llena de incertidumbres en pleno siglo XXI.

Sus primeros trabajos en este sentido fueron de gran simplicidad de líneas y de historias acumuladas, eso sí, con una gran carga de interpelar(se), al ser humano. De ahí su capacidad de un discurso coherente que constituye su fundamento humanista. Si bien estos primeros trabajos no ocuparon un lugar destacado en los espacios de poder simbólico, si vinieron a indicarnos un camino, una vía, una ventana o simplemente una señal (mística o no) de su trabajo futuro.

Dentro de las obras de esta etapa se destaca Solo tu sabes lo que hay en tu corazón, colocando en el centro de un circulo -la figura geométrica perfecta- un corazón poblado con elementos representativos de dos mundos posibles, uno habitado por espinas simbolizando el mal, el dolor, el sufrimiento, la maldad y la perversidad del ser humano y; el otro con alegorías florales, aludiendo al amor, la bondad, la fraternidad y los sentimientos más puros del hombre. Para Dania estos dos mundos están en cada uno de nosotros, en ocasiones provocando serios conflictos internos. Propone escoger unos de estos dos astros: el bien o el mal. Alcanzar uno de ello, depende de cada uno. De su capacidad de deslindar uno del otro.

En su autorretrato De ángeles y diablos, se plantea desde su propia persona los momentos diabólicos que tiene uno. Entendiendo diabólico a los estados de brutalidad e ignorancia en los que podemos caer en un momento; o en los estados lucidos, angelicales o místicos que también se tienen como aspectos positivos de la realidad: la comunicación, la amistad, la comprensión y la tolerancia. Reflexión del comportamiento de estas dos zonas y la capacidad de cada uno de sensibilizarse con ello. Su propuesta busca el equilibrio entre ambos extremos o adquirir sabiduría en nuestros actos. Quiso hacerlo a partir de su propio rostro, para dotar de más credibilidad su mensaje.

Observamos la preocupación existencialista de la creadora; su vocación religiosa de buscar, mejor aún, de darle la posibilidad de encontrar la fe en sí mismo, a cada criatura de Dios. Esta viene dada por la espiritualidad de cada individuo, por la capacidad de enfrentarse a los grandes retos que nos depara la vida. Esta primer análisis del dilema entre el bien y el mal; marca sin dudas, la aproximación inmediata de un enfoque del tema de carácter social, político y cultural de la realidad cubana.

A partir de este momento, Dania comienza una nueva etapa dentro de su creación, deja atrás esa obra con la menor cantidad posible de recursos expresivos; y nos propone piezas recargadas o acumulativas. A partir de ahora su riqueza simbólica y su mundo de historias dotan a sus composiciones de una especie de ensayo perspicaz, de connotaciones verdaderamente insospechables en forma de examen del comportamiento cotidiano del hombre y su entorno social. Constituye una dimensión volcánica, donde se siembra una pavorosa verdad, nuestra verdad.

La artista nos induce a una reflexión humanística, se ubica en el trance de las relaciones entre los hombres y de este con el mundo, de ahí el interés de la creadora en: ...despertar en aquellos a quienes afecten, ideales y valores, un espacio de cuestionamiento ... 2 Y para destacar ello nos encontramos criaturas mitad hombre, mitad demonio; objetos refuncionalizados que cohabitan en pasajes o en una arquitectura creada para la ocasión. Son los soportes visuales de una iconografía de anhelos y desalientos, de verdades e incertidumbres.

De este carácter individual en sus obras, pasa con pasos agigantados y firmes a volcarse en composiciones donde las problemáticas sociales del hombre cubano contemporáneo, es decir de su (nuestro) mundo: imperfecto, lleno de conflictos de toda índole; conforman su caudal expresivo y reflexivo. En estas como en las anteriores obras, es imposible negarle, las indudables ganancias estéticas y los ya alcanzados lauros dentro de los espacios legitimadores del arte.

En muchas de sus piezas alude física o alegóricamente a nuestra -por merced o desolación- insularidad. Categoría trabajada por otros artistas. Pero Dania lo enfoca no desde la ≥maldita condición del agua por todos lados; Sino desde sus cualidades positivas y negativas, también de escenario de diversos acontecimientos. Uno de ellos protagonizado el verano de mil novecientos noventa y cuatro: la última gran oleada migratoria de cubanos hacia las costas de la florida. En la pieza Travesía peligrosa la creadora retrata el gran dramatismo de ese suceso, la desesperación de cientos de seres humanos que se lanzaron a la peligrosa aventura, en busca de nuevos horizontes de diversas índoles.

Son historias a la deriva, verdades absurdas y tangibles, o representaciones enigmáticas que parece salir del mundo insondable de sueños. Como ella misma dice: mi discurso se ubica en dimensiones expresivas de un imaginario que esboza situaciones y pasajes reconocibles. Son historias que al cohabitar en el espacio iconográfico, viene a ser la gran historia≤ que conforma la obra y su sustento vital de su diversidad expresiva. En ella el hombre y el medio en que éste vive, su sociedad, son el centro de la propia motivación creadora; apunta como plataforma poética. Por supuesto en sus dibujos y grabados encontramos ese afán misionero, de sacar a flote de piel una introspección individual y colectiva.

En un mayor análisis de su obra nos afirma: Mi propuesta aborda conflictos filosóficos, políticos, sociales y culturales; pero desde su repercusión existencial. Son imágenes y representaciones enigmáticas, absurdas, que fabulan sobre ciertas figuras alegóricas con secuencias ilógicas, dimensionadas por su calidad simbólica: un cuadro polémico del ser. Mi obra se ha desplazado desde tónicas contextuales, adecuadas a nuestras coordenadas sociales (nutriéndose de la tradición crítica arraigada en la cultura plástica cubana) hasta visiones distanciadas de cualquier referente espacio-temporal. Trata diversidad de temáticas donde pueden converger desde los más sublimes anhelos, hasta las ridículas pasiones. Y termina diciendo: es por esto que en toda la ficción contenida en mi trabajo cabe toda realidad.

En sus últimas obras los textos dentro de sus composiciones juegan un papel fundamental, constituyen una estrategia hermeneútica; que viene por decir así, a brindarle nuevos caminos de interpretación al espectador, al colocarlos en pleno dialogo con el resto de la composición. Es como si todo elemento resultara escaso para llegar a un entendimiento de la comprensión del mensaje implícito. No se cansa de brindarnos nuevas coordenadas simbólicas de fuerte carga semántica.

De modo, no cabe la menor duda, que a Dania Fleites no le interesa entregarnos el bien o el mal como principios separados y abstractos, sino enfatizar en los caminos o puentes que los comunican, mezclan e invierten, en dependencia de la vida concreta de cada hombre. Su obra constituye un intento restaurador del bienestar del ser humano y de la sociedad en que vive. Las historias de Dania son historias de desgarros, de esa mezcla de tristeza y esperanza que siempre ha supuesto cambiar un mundo cruel para respirar mejor en otro.


1 Álvarez, Lupe: Historias del Camino, catálogo, Galería Luis Bays Sevilla, La Habana, 1997.

2 Fleites, Dania: II Salón de Arte Cubano Contemporáneo, catálogo. Centro de Desarrollo de las Arte Visuales, La Habana, 1998.



Publicado en: La Revista Hispanocubana


No hay comentarios:

La bendición de la Virgen de La Caridad del Cobre

Comienzo mi blog, pidiéndole a la Virgen de la Caridad del Cobre - Ochún - su bendición  para todos los cubanos. Y lo hago con un vídeo de la  procesión de Santa Madre, La Patrona de Cuba en la ciudad de Placetas, Las Villas. 
Loading...